Foz do Iguaçu, Brasil — Para millones de personas en todo el mundo, las Cataratas del Iguazú representan la imagen más conocida de la frontera compartida entre Brasil y Argentina. Sin embargo, detrás del espectáculo de agua que cada año atrae visitantes de decenas de países existe un territorio mucho más amplio, donde la selva, la biodiversidad y la conservación ambiental forman parte de una historia que trasciende el turismo.
Con esa perspectiva, el Parque Nacional do Iguaçu presentó durante la edición 2026 del Festival Internacional de Turismo Cataratas nuevas experiencias destinadas a ampliar la relación de los visitantes con el área protegida y promover un contacto más profundo con uno de los últimos grandes remanentes de Mata Atlántica del continente.
La iniciativa busca que quienes llegan atraídos por las famosas cataratas descubran también otros espacios de la unidad de conservación, considerada una de las áreas naturales más importantes de América del Sur.
Una selva que sobrevive entre tres países
La región de Iguazú forma parte de un ecosistema compartido por Brasil, Argentina y Paraguay.
Aunque las cataratas concentran gran parte de la atención internacional, la verdadera dimensión del territorio se encuentra en la selva que las rodea. Allí sobreviven especies emblemáticas como el yaguareté, el tapir, el oso hormiguero y cientos de aves, reptiles e insectos que dependen de la preservación de este corredor biológico.
Especialistas consideran que la protección de la Mata Atlántica constituye uno de los mayores desafíos ambientales de la región, ya que gran parte de su cobertura original desapareció debido al avance urbano, agrícola e industrial.
Por eso, las actividades vinculadas al turismo de naturaleza han adquirido una importancia creciente como herramientas de educación ambiental y valorización del patrimonio natural.
Experiencias para descubrir otro Iguazú
Entre las propuestas presentadas se encuentran recorridos al amanecer y al atardecer, actividades de observación de la naturaleza y espacios destinados a la interpretación ambiental.
La intención es ofrecer experiencias que permitan comprender el parque más allá de la contemplación de las cataratas, incorporando aspectos relacionados con la historia del territorio, la biodiversidad y la conservación.
Para muchos visitantes, estas actividades representan una oportunidad para experimentar ritmos diferentes dentro de la selva y observar paisajes que cambian completamente según la hora del día.
Un patrimonio de toda América Latina
Reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial Natural, el Parque Nacional do Iguaçu es considerado una referencia internacional en conservación y turismo sostenible.
Su importancia, sin embargo, no pertenece únicamente a Brasil.
La selva, los ríos y la biodiversidad protegidos en la región forman parte de un patrimonio compartido por América Latina, donde la conservación ambiental se ha convertido en una cuestión estratégica frente a los desafíos climáticos y ecológicos del siglo XXI.
Por eso, la propuesta de ampliar las experiencias dentro del parque no busca únicamente diversificar la oferta turística.
También procura fortalecer la conexión entre las personas y uno de los ecosistemas más valiosos del continente.
Al final, quienes visitan Iguazú pueden llegar atraídos por las cataratas.
Pero es la selva la que ayuda a comprender la verdadera dimensión del territorio.








